Queridos Amigos/as:
Seguramente si te encuentras en esta página es porque como nosotros compartes la FE por nuestra Beatita de Humay. Fe que soy testigo día a día se va incrementando y sembrando en muchos hogares de todo el Perú.
Tengo en mi memoria a la Beatita de Humay desde muy niña, porque mis padres son fieles devotos de nuestra milagrosa Beatita. . Esta devoción ha traspado generaciones en mi circulo familiar, quienes estamos muy agradecidos por los muchos “favores” concedidos, por lo que año tras año acudimos a Humay en agradecimiento por todo, por la vida, la salud, la familia, por el AMOR que existe en la familia.
Se que mucha gente devota, seguidora, como quieran llamarnos… seguirán esta página, por lo que les pido si tienen alguna información (fotos, texto, historias) escríbamnos y hablennos de lo que les parece este pequeño rincón dedicado con mucho cariño a nuestra Beatita.
Yo espero que podamos JUNTOS hacer algo grande de esta página… No solo para informarnos sino también un medio para ayudar a la tanta gente que después del terremoto ha quedado desamparda por las cercanías
de Humay.

Responsablemente doy testimonio de la ayuda brindada por la Santa Beata. Ayuda que ni siquiera pedi, pero que me fue dada por misericordia divina, de la que doy testimonio, y por la que estare aternamente agradecido, pero tambien a ser consecuente con la misma. Me vida se encontraba en peligro, victima de un grupo de magos y magas negras que pertenecen a una secta satanica. La Santa Beatita de Humay mando a dos angeles para socorrerme cuando mas la necesitaba. Por inconciencia, por la maldita legion de egos que me oprimen, puse a los que mas queria y ami mismo, al borde del precipicio. Nunca he estado en nada ‘obscuro o maligno’, pero cometi errores que todavia hoy, tras casi dos decadas, aun estoy pagando. Gracias por los dos angeles que mandaste ha socorrerme- (increible, yo, un vil e inmundo gusano del lodo de la tierra) -Gracias por tus intercesiones, gracias por tus bendiciones y tu inmerecida presencia en mi hogar. Hice una promesa y solemnemente te digo (no me importa que algunos piensen que uso un lenguaje cursi) que voy a cumpilirla. No soy peruano, ni vivo en Peru, pero alla sera, hacia alla me dirijo. Terriblemente arrepentido y avergonzado, con la Fe austera en el imbatible Poder del Cristo, te doy mil gracias besandote los pies. Amen Raaaa